La Policía Nacional ha detenido este martes a Kike Salas, jugador del Sevilla, por provocar presuntamente que le mostraran tarjetas amarillas en partidos de Primera División para que personas de su entorno ganaran dinero con apuestas deportivas. Un juzgado de Morón de la Frontera (Sevilla) investiga al futbolista por un presunto delito de estafa, según adelantó El Confidencial y ha podido confirmar este diario. “El club no tenía constancia de este hecho. La policía se ha llevado esta mañana al jugador a declarar y estamos a la espera de acontecimientos”, han afirmado a EL PAÍS fuentes de toda solvencia del Sevilla. Kike Salas, defensa canterano de 22 años y recientemente renovado hasta 2029, se encuentra en su domicilio después de que los agentes se personaran en la ciudad deportiva para llevárselo a prestar declaración a la conclusión del entrenamiento de la primera plantilla. Fue puesto en libertad a la espera de que le cite el juez como investigado. El futbolista se acogió a su derecho de no declarar. Entregó el móvil al juzgado para que fuera clonado después de una denuncia que se realizó hace aproximadamente un mes. LaLiga se personará como acusación en este proceso para que todo quede aclarado. También han sido detenidas dos personas más. Los investigadores sospechan que amigos y familiares del futbolista habrían participado en unas 30 apuestas amañadas en seis establecimientos de Morón de la Frontera y habrían obtenido ganancias de unos 10.000 euros en un mes.
